Manuel Fernandes, de dormir en el calabozo a marcharse al Everton
El Valencia ha iniciado el año como acabó el anterior: sigue siendo la casa de los líos. Le siguen creciendo los enanos, mientras su entrenador, Ronald Koeman, aseguró ayer que «en un mes y pico me han pasado más cosas que en toda mi carrera futbolística».
El penúltimo capítulo en la casa blanquinegra se dio en la madrugada del jueves. El centrocampista portugués Manuel Fernandes fue uno de los protagonistas de unos incidentes a las puertas de un conocido café de la capital del Turia, hacia las 04.25 horas. El luso y cinco personas más, entre las que estaba el hermano del valencianista Miguel Brito y el ex jugador Luiz Claudio, intercambiaron más que palabras con agentes de seguridad, que no estaban de servicio. Fernandes durmió en uno de los calabozos de la Jefatura Superior de la Policía Nacional. En la tarde de ayer, el portugués declaró en el juzgado de guardia, junto al resto de imputados, acusado de «atentar contra un agente de la autoridad».
Por otra parte, el Valencia y los representantes de Fernandes cerraron la cesión del mediocampista, con opción de compra, al Everton inglés.


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